En el entorno de la salud digital actual, el volumen y la complejidad de la información aumentan velozmente. Clínicas, hospitales, dispositivos conectados y diversas plataformas generan datos diversos y en grandes cantidades, pero ¿realmente comprendemos y gestionamos toda esta información de forma efectiva? Demasiadas organizaciones de salud asumen que hablar de “datos” significa entender lo mismo que cualquier colega o colaborador. Sin embargo, las definiciones ambiguas, las siglas no documentadas y los significados implícitos pueden convertirse rápidamente en fuentes de malentendidos y errores costosos.
Un glosario de datos es, en esencia, una herramienta sencilla: una lista estructurada de términos clave de datos y sus definiciones, adaptada a las necesidades y realidades de una organización. Este recurso crea un lenguaje compartido y reduce la posibilidad de errores derivados de interpretaciones dispares. Antes de pensar en inteligencia artificial, reportes automatizados o interoperabilidad digital, el glosario de datos resuelve el primer y más esencial desafío: garantizar que todos entienden exactamente lo mismo y trabajan bajo las mismas definiciones. La clave es subrayar que esta simple herramienta es el primer paso para que cualquier iniciativa de tecnología e innovación en salud se sostenga a largo plazo.
Si bien parecería suficiente anotar en un documento las definiciones de los conceptos relevantes, la realidad muestra que muchos intentos de glosario fracasan o quedan olvidados por no estar bien estructurados ni bien priorizados. Para diseñar un glosario efectivo en salud, el primer paso es preguntarse a quién servirá (clínicos, administradores, equipos de TI, líderes de innovación) y con qué objetivo (cumplimiento normativo, gestión de pacientes, interoperabilidad, análisis).
Los glosarios saludables y longevos suelen organizarse considerando aspectos como:
Dedicarse a crear este recurso colaborativamente, involucrando desde el inicio a los principales usuarios de datos, facilita que el glosario sea comprendido, adoptado y sostenido. La estructura clara y consensuada sienta las bases para abordar luego discusiones más complejas, como la calidad de los datos, la interoperabilidad entre sistemas o el cumplimiento regulatorio.
La calidad de los datos es un reto permanente en salud: información incompleta, imprecisa o mal comprendida retrasa proyectos, afecta la atención y puede hasta dificultar la toma de decisiones críticas. Por lo general, el énfasis se pone en limpiar bases de datos o invertir en nuevas herramientas tecnológicas; sin embargo, muchos de los problemas de fondo nacen en la falta de un entendimiento común sobre los términos y el significado de los datos.
Por ejemplo, dos sistemas distintos pueden llamar "episodio" a eventos clínicos diferentes, o captar el "motivo de consulta" de maneras incompatibles. Revisando estos conceptos a la luz de un glosario bien trabajado, las organizaciones pueden identificar duplicidades, inconsistencias y vacíos informativos.
Un glosario efectivo contribuye a mejorar la calidad de los datos en salud de varias formas:
Así, antes de invertir en costosos sistemas de validación o reportes automáticos, vale la pena consolidar el glosario como cimiento esencial para toda estrategia de calidad de datos. El tiempo dedicado a consensuar las definiciones será una inversión que reducirá problemas a futuro.
Otro gran desafío para organizaciones que buscan innovar en salud digital es la sostenibilidad y fiabilidad de la información a lo largo del tiempo. No basta con construir bases de datos limpias o implementar un glosario inicial: se hace imprescindible gobernar los datos y sostener la precisión en medio del inevitable crecimiento y cambio de los equipos, procesos y sistemas.
El gobierno de datos implica establecer políticas, roles claros y procesos para asegurar que los datos sigan siendo útiles, confiables y relevantes en el tiempo. Un glosario de datos es el principal pilar de cualquier estrategia de gobierno, ya que mantiene viva la memoria organizacional sobre el significado y alcance de cada término.
Al promover buenas prácticas de actualización y revisión periódica del glosario, las organizaciones sanitarias pueden responder a nuevas normativas, cambios en los modelos de atención, integración de nuevas tecnologías o inclusión de nuevos tipos de datos, todo sin perder la esencia ni calidad de la información original.
La creación e institucionalización del glosario puede parecer un proceso abrumador, sobre todo en organizaciones donde los equipos clínicos y de TI tienen agendas y lenguajes diferentes. Sin embargo, un enfoque paso a paso facilita la construcción del consenso necesario y asegura resultados duraderos.
El proceso puede iterar en la medida que la organización y la tecnología evolucionan, por lo que un glosario exitoso es siempre un documento vivo y adaptable.
En suma, el glosario de datos es una de las herramientas más subestimadas, pero indispensables, para las organizaciones de salud que buscan innovar responsablemente. Brinda claridad, eleva la calidad y facilita el buen gobierno de los datos en entornos complejos y cambiantes. Antes de lanzarte a grandes proyectos de inteligencia artificial, interoperabilidad o analítica avanzada, asegúrate de contar con un glosario sólido que siente las bases del éxito sostenible.
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